Pronto a finalizar el plazo de presentación de solicitudes (el 15 de diciembre), otorgado a la Dirección General del Tesoro, dará comienzo la siguiente fase en el entorno regulado por la Ley 7/2020 para la transformación digital del sistema financiero para la adhesión al sistema de Sandbox que la misma prevé.

Este sistema, que entró en vigor el 15 de noviembre de 2020. Supervisado por el Banco de España, la CNMV y la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones, permitirá a las empresas validar sus productos y servicios Fintech previamente a su lanzamiento al mercado.

Funcionamiento del Sandbox

Promocionado por AEFI, la asociación que agrupa las empresas Fintech, intentará actuar como banderín de enganche para atraer inversiones, y actúa dotando al sistema de instrumentos que permiten acomodar las iniciativas Fintech a la regulación financiera estableciendo un punto de información sobre el mundo de las finanzas, dentro de un marco tecnológico, y ofreciendo a la industria un espacio para probar sus productos. Da paso a una regulación participativa bajo el esquema ley-protocolo, régimen pactado entre el promotor y el supervisor al que se adhiere el usuario.

Durante el tiempo que el proyecto participe en el Sandbox, los supervisores analizarán su viabilidad, y las empresas dispondrán de un canal de comunicación directa con los supervisores para resolver las dudas acerca de la aplicación de la normativa sectorial.

Tras este plazo de presentación de solicitudes, la Dirección General del Tesoro remitirá cada proyecto recibido a la entidad o entidades supervisoras que correspondan, que en el plazo también de un mes darán respuesta indicando si el proyecto es evaluable o no.

Proyecto evaluable

Si la respuesta fuese positiva, se creará una Comisión para la coordinación del Sandbox. En el plazo de tres meses la empresa solicitante y las entidades supervisoras suscribirán un protocolo que será el que establezca todas las normas y condiciones para el desarrollo de la prueba: canales de comunicación, tiempos de realización, métodos de seguimiento, recursos con los que ha de contar el solicitante, garantías que haya que prestar, política de confidencialidad, etc.

Fase de prueba

Será en esta fase de prueba en la que los reguladores podrán recabar toda la información que crean necesaria, así como podrán realizar inspecciones para determinar la viabilidad del proyecto. Por su parte, los participantes podrán realizar las consultas que consideren oportunas sobre los aspectos legales y regulatorios que les afecten.

Lo importante de este sistema es que los proyectos deberán estar en una fase de desarrollo lo suficientemente avanzada para poder realizar pruebas con usuarios reales, además de presentar una innovación tal que pueda dar lugar a nuevos modelos de negocio, aplicaciones, procesos o nuevos productos o servicios.

En definitiva, deberán suponer una potencial utilidad o valor añadido en, al menos, uno de los siguientes aspectos:

  • Facilitar o mejorar el cumplimiento normativo mediante la mejora u homogeneización de procesos.
  • Reducir costes o mejorar la calidad del servicio en cuanto a acceso o disponibilidad del producto o servicio, siempre que esto redunde en favor de los usuarios de servicios.
  • Aumentar la eficiencia de entidades o mercados.
  • Proporcionar mecanismos para la mejora de la regulación o el mejor ejercicio de la supervisión financiera.

Tras el periodo de prueba

Una vez finalizada la fase de prueba, si se considera que el proyecto ha sido exitoso, se iniciará la transición del proyecto hacia el régimen ordinario de actividad, según lo acordado en el protocolo. Es importante resaltar que superar la fase de pruebas en el Sandbox no implica una autorización automática del producto testado, pero se contempla la opción (no confirmada) de habilitar una pasarela de acceso a la actividad que implicaría una simplificación de los trámites legales y reglamentarios para obtener la autorización administrativa pertinente.

Cada año se abrirán dos convocatorias para que las empresas puedan presentar proyectos innovadores. En el modelo británico, el pionero en este sentido, ya que lleva operando desde 2017, ya han pasado por él 140 proyectos a través de seis rondas, al igual que se estima que ha permitido agilizar los procesos de autorización de nuevos proyectos y ha servido para facilitar los modelos de colaboración entre bancos y Fintechs.

Ventajas de la nueva regulación

A falta de su materialización definitiva, esta noticia ha sido acogida positivamente por el sector financiero, que ve en esta herramienta un catalizador de la innovación. Entienden que facilitar la experimentación segura con nuevas propuestas de negocio de base tecnológica traerá grandes beneficios para los usuarios, que ganarán acceso a un mayor abanico de productos y servicios. Además, con esta herramienta se da visibilidad directa a las autoridades financieras sobre las fases tempranas de desarrollo de proyectos innovadores, lo que va a acelerar el proceso de aprendizaje de los reguladores y los supervisores, facilitando la adaptación del marco regulatorio a la nueva era digital.

Otra de sus ventajas es que posiciona a nuestro país a la vanguardia de la Unión Europea en la definición de entornos favorecedores de la innovación en el ámbito fintech, lo que favorecerá la atracción de innovación, inversión y talento a nivel global.

Es por esto que se estima que la aprobación y desarrollo del sandbox permitirá crear cerca de 5.000 nuevos empleos en el ecosistema fintech en dos años y la atracción de 1.000 millones de inversión adicionales.

Como punto negativo a este proyecto, se señala las dudas acerca de si van a implementarse los medios suficientes por parte de los reguladores para poder desarrollarlo. En definitiva, si va a existir una voluntad clara por parte de los agentes gubernamentales de dotar y desarrollar el proyecto.