Pagaran las pensiones los robots en un futuro

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Pau A. Monserrat Staff preguntada 7 meses antes

Aprovechando que Enfintech tenemos este potente foro de debate, además de sitio para preguntar cualquier duda fintech que nos surja a expertos de prestigio y reconocimiento nacional e internacional, iniciaré un debate entre expertos y usuarios interesados en valorar hasta qué punto es posible que los robots paguen las pensiones de los trabajadores humanos en un futuro no tan lejano. Teniendo en cuenta que ya solo hay 2,11 trabajadores por cada pensionista de pensión contributiva y que la incorporación del Baby Boom al sistema a partir del 2022 decantará aún más la balanza, combinado con tasas de natalidad en mínimos, sueldos bajos y una fatal política migratoria, ¿pueden ser los robots la solución a la financiación del sistema de pensiones públicas o más bien un problema más?

Para abriros el hambre os invito a leer este post de Marc Vidal, sobre el tema.

4 Respuestas
EnFintech Staff contestada 7 meses antes

A la espera de que nuestros expertos se decidan a dar su opinión sobre un tema tan puntero y con tanta influencia en nuestro bienestar futuro como es la contribución tributaria de los futuros robots y programas inteligentes, compartir alguna información y ideas de ayuda para los usuarios que están leyendo este foro:

Como nos explica en el blog el Doctor en Derecho y experto Enfintech Jose María López, la Unión Europea ya está preparando las bases legislativas del futuro con robots. Así nos cuenta que existe un Informe del Parlamento Europeo ‘con recomendaciones destinadas a la Comisión sobre normas de Derecho civil sobre robótica (2015/2103(INL))’, de 27 de enero de 2017.

Enfintech apostamos por un futuro próspero con la participación activa y productiva de las empresas del sector fintech. Ello no impide que seamos críticos con cualquier mal producto o empresa que pretenda operar como fintech. También nos adelantamos a potencial fallos del futuro, como será un mal asesoramiento / gestión de un roboadvisor que suponga pérdidas no asumibles para sus usuarios.

El futuro de las pensiones públicas en España tiene muchas importancia a la hora de gestionar nuestras finanzas personales, ya que pocos pueden afirmar que no será necesario complementarlas con ahorro privado, y para ahorrar, además de conseguir que los ingresos presentes superen a los gastos, lo que supone saber gestionar nuestro presupuesto doméstico, hay que adquirir una cultura financiera y tecnofinanciera suficientes. Ahorrar cuesta, saber invertir este dinero a largo plazo, también. Nuestro experto y economista Pau A. Monserrat analiza en uno de sus blogs multitud de datos sobre las pensiones que fijan los parámetros del debate.

Marc Vidal en el artículo que ha enlazado Pau A. Monserrat en la apertura de su debate hace una interesante disquisición sobre la opción de que los robots paguen nuestras pensiones. Y plantea esta posible solución en forma de problema: que los robots paguen las pensiones no deja de ser una propuesta diferente: que se grabe más a la innovación tecnológica. Propone un cambio radical del sistema: eliminar las pensiones y generalizar una renta básica para toda la población.

Diferentes y muy variadas soluciones a diferentes y muy variados futuros. Ahora toca pensar y proponer soluciones y futuros. Y para ello tenemos a nuestros expertos y expertas. Es vuestro turno.

Luis García Langa Staff contestada 7 meses antes

Hola,

Interesante pregunta con respuesta incierta.

El sistema de pensiones público español está totalmente obsoleto, y lo malo es que también lo está el privado: un sistema de reparto sin complemento de una pensión privada, ni incentivos de remuneración vía pensión privada (ya no digo que las empresas estén obligadas como en otros países, es que aquí está desincentivado) tiene un futuro muy negro.

Si a esto le añadimos la robotización es para echarse a temblar; ésa sería la primera reacción, la siguiente sería emigrar; espero que no lleguemos tan lejos y las administraciones públicas se pongan un poco las pilas.

Explicado mi pensamiento más visceral y catastrofista estos son los puntos de vista más técnicos y la hoja de ruta que, en mi humilde opinión, se debería seguir:

1.- Optimizar la pensión pública:

a) Alargar edad de jubilación: El sistema ha cambiado y la salud de las personas también, por lo tanto es obvio que en mucho puestos de trabajo la edad de jubilación se debería alargar (tal vez en otros acortar).
b) Minijobs: Los minijobs para personas jubiladas no es una idea increíble que se me acaba de ocurrir, sino que en otros países más avanzados se dan y funcionan (véase Estados Unidos). Me atrevería a decir que, no solo ayuda económicamente a la persona y al sistema, sino que también lo hace emocionalmente ya que una persona jubilada se puede sentir tan útil como antes.
c) Potenciar el empleo: También es una obviedad que cuanto más empleo haya, más cotizaciones habrá. Flexibilizar el mercado laboral y combinarlo con una buena inspección es básico.
d) Potenciar el incremento salarial: Reducción de costes del trabajo (ya no solo vía impuestos o cuotas, que también) y ligar salarios a la productividad también ayudaría.
e) Combinar sistema de reparto con sistema de capitalización: Que una parte de nuestras cotizaciones vayan a nuestra “mochila” da seguridad y potencia el pago de cuotas (la contraprestación por no cobrar “en negro” es casi nula y hace que muchos lo hagan). Eso sí, siempre debe haber una parte para pagar pensiones no contributivas.

Seguramente esto no basta así que hay que pasar al siguiente punto:

2.- Optimizar sistema privado:

a) Mejorar la fiscalidad en el rescate de un plan de pensiones: Los planes de pensiones son el único vehículo de inversión financiero (los alquileres de inmuebles también lo sufren) cuyos beneficios tributan a la base imponible (hasta el 48% de impuestos) y no en la del ahorro (hasta el 23%). Eso hace que sea más óptimo invertir vía fondos de inversión.
b) Mantener la iliquidez: Siempre que fiscalmente sea mejor invertir en planes de pensiones, no se debería poder rescatar más que en casos contados, considero que las ventanas de 10 años son un grave error (siempre que mejore en otros aspectos el sistema).
c) Fomentar la competencia: Dejar entrar a gestoras internacionales que lo hacen mejor que las nacionales (a los resultados de fondos de remito). De momento la competencia se basa en quién hace el regalo más ostentoso (a cargo del plan de pensiones, no del banco) para tener atado al partícipe en un mal vehículo y con una gestión muy mejorable.
d) Fomentar los pagos de pensiones privadas por parte de la empresa: Bonificaciones en la cuota de la seguridad social como había hasta hace poco funcionaba. Ojo, diría que incluso habría que obligar. Esto va muy en contra de lo que apuestas los economistas más liberales que lo acusan de paternalismo, sin embargo yo creo que es necesario.

Si esto no basta pasamos al tercero:

3.- Convivir con la robotización:

¿Impuestos?: Tal vez no sería pago a la seguridad social pero sí algún tipo de impuesto que sirva para financierla (es lo mismo bajo otros conceptos). A nadie le gusta pagar impuestos pero puede ser necesario, mientras se vea contraprestación y mientras no suponga una confiscación.

En ese sentido TODO el sistema fiscal debería cambiar para también optimizarse, sino a las empresas les empezará a valer la pena cerrar… si es así volvemos al principio: es para echarse a temblar primero y pensar en emigrar después.

Soluciones las hay, pero no sé si de quién depende tomarlas lo hará.

Luis García Langa
AulaFinanzas.com

Carlos Lluch Staff contestada 7 meses antes

Por más maquillaje que intentemos aplicarle a cualquier cosa resulta que la realidad, la terrible y dura realidad acaba siempre imponiéndose.

En materia de Pensiones hemos asistido, a lo largo de las últimas décadas, a un pacto de no agresión político que se ha transformado en un enorme y clarísimo caso de populismo mal entendido. Desde toda la esfera política se ha apoyado un sistema basado en el reparto de la caja sin generar un sistema de capitalización real pues la llamada “hucha de las pensiones” se ha demostrado incapaz de resolver el problema a la primera andanada de la cacareada “crisis”.

Cuando hubo posibilidad de hacerlo no se hizo nada y ahora ya es tarde para cualquier medida seria y sensata.

Un simple vistazo a estas dos pirámides nos muestra cómo se componía la población en 1950 y cómo va a evolucionar en el futuro inmediato. Si el “flotador” poblacional se desplaza de la base de población activa a la zona de pensionistas está claro que el problema está servido.


En un contexto “normal” mi idea no pasaría en ningún caso por decirle a la gente de 45 o más años que se dedique con saña a generar ahorro en planes de pensiones. Simplemente porque ya no tienen tiempo y menos aún con unos intereses de mercado anoréxicos que no solo no permiten alcanzar niveles de rentabilidad parecidos al IPC (esto es, trasladar dinero actual al futuro sin pérdida adquisitiva) sino que muchas veces ni siquiera empatarán los gastos que cobre la gestora y la depositaria de turno. Es decir, meter pasta en estos instrumentos puede implicar empobrecerse.

¿El ladrillo? Bueno, me abstendré de cualquier comentario adicional a la experiencia que ha dejado esta última crisis.
¿Bitcoin? ¿Derivados? ¿Forex? ¿Por qué no arrojamos el dinero a la papelera y ahorramos sufrimiento o les enviamos directamente nuestro dinero, a portes debidos, y así acabamos antes?

Lo cierto es que para generar una renta vitalicia de 2.000 euros cuando tenga 65 años con la esperanza de vida actual necesito ahorrar casi 400.000 euros. Eso no lo arregla nadie con esos 60 o 100 euros al mes que, como tranquilizador de conciencias, confía a un seguro de ahorro. El tema es serio y si no se adoptan medidas serias no se obtendrán soluciones realistas.

Pero el problema no acaba ahí. Si miramos de nuevo la pirámide de población veremos que hay otra cuestión y es que se incrementa la longevidad generación a generación. Es decir, cuando yo cumpla 65 años ya no valdrá la cuenta que hice hoy porque entonces la esperanza de vida será mayor y el mismo dinero habrá que repartirlo entre más años.

Y más gente arriba con menos gente cotizando implica menos renta pública para los pensionistas sí o sí.

Sumemos a esto que este país anda a la cola de Europa en natalidad. Es decir, no generamos trabajadores y cotizantes futuros. Y ya no tenemos tiempo de generarlos para cubrir las necesidades futuras ni estamos en un contexto amable para fomentar la natalidad, con empleo precario, problemas de acceso a la vivienda y un montón de considerandos adicionales.

Esta es la cruda realidad.

Decía que en el contexto inmediatamente anterior yo tenía una solución para cubrir ese flotador de trabajadores cotizantes y no era otra que pensar que España debía llenarse de inmigrantes. Ya que no somos capaces de producir mano de obra ¡importémosla! Lo siento, ultranacionalistas, pero si queréis sopa boba al ser ancianos esa era la única solución viable en el pasado inmediato.

Pero algo ha cambiado mi forma de pensar.

La robotización no solo abarca esos aparatos humanoides que hacen tareas mecánicas. Un robot es uno de los 14.000 de Amazon que mueve mercancías en sus almacenes, un robot es un camión de carga autoguiado sin conductor, un robot es el brazo de soldadura de una industria, la máquina que corta tableros o chapa con láser, la impresora 3D que fabrica piezas a medida, el roboadvisor que aconseja la compra de productos financieros, el asistente de legaltech que elabora un contrato en décimas de segundo o el barco autónomo que transporta millones de toneladas de una a otra parte del mundo con cero fallos.

En unos pocos años, probablemente menos de una década, nuestro mundo tal como lo conocemos habrá muerto. Empleos que hoy consideramos eternos ya no existirán. O serán una anécdota.

Me causa dolor ver a los taxistas oponerse a su extinción como hacen muchos abogados, camioneros o tenderos. Todo lo que sea automatizable será automatizado, no me cabe la menor duda. Y lo más curioso del asunto es que será la propia sociedad quien impulsará estos cambios dado que la tecnología está disponible.

Nos cuesta imaginar una ciudad sin coches aparcados pero va a suceder. Nos cuesta imaginar aviones sin piloto, pero va a suceder. Nos cuesta imaginar que nuestro frigorífico pida lo que le falta, pero va a suceder.

Y con todo esto surgen dos situaciones posibles:

  • los actuales trabajadores serán capaces de reciclarse y pasar a un estado de permanente “BETA”, en el que aceptarán el hecho de que ya nada es para siempre y “su profesión” se ha transformado en plastilina, en un concepto totalmente plástico y maleable que exige aprendizaje continuo (no hablo de “formación” pues ya no servirá de nada que nos den “forma”, hablo de “aprendizaje” y de la habilidad para innovar).
  • los actuales trabajadores no serán capaces de aprender y ser útiles en un nuevo escenario. En tal caso no tendrán trabajo.

Y es en este momento cuando debo recordar una palabra latina: “tripalium” que no es otra cosa que un instrumento de tortura formado por tres palos a los que se ataba al reo de muerte. De esa palabra deriva una en castellano: “TRABAJO”.

¿Por qué será?
Si miramos a la cara de la gente que se dirige al curro o que está en su puesto de trabajo nos daremos cuenta de que muchos de ellos están sufriendo. Darían algo a cambio de no estar ahí. Por eso tenemos vacaciones, celebramos los viernes, soñamos con los “puentes” y quien más quien menos juega a la lotería para … librarse de su tripalium.
Peeeeero, resulta que una cultura religiosa judeo-cristiana, extrema en el calvinismo, nos ha vendido claramente que el trabajo sirve para dignificar al ser humano y para expiar los pecados (acordáos de cuando Adán y Eva empiezan a trabajar, según el Génesis). Así las cosas trabajar se transforma en modo de alcanzar dignidad y la vagancia en todo lo contrario. A no ser, claro está, que seas rico en cuyo caso es porque al Dios de turno le caes bien de serie y no solo eso sino que se ha justificado a lo largo de los siglos que los vagos por derecho de cuna (divino) esclavizaran todo cuanto estaba a su alcance.
En este punto introduciré que es muy probable que en el Siglo XXI veamos un salario universal que una buena parte de la población mundial cobrará a cambio de no trabajar. Puede sonar a tontería pero en Silicon Valley una startup ya está experimentando con personas reales que cobran 2.000 USD al mes a cambio de nada (Como Finlandia, por cierto). Están estudiando en qué consumen su tiempo pues son enteramente libres de hacer lo que quieran con el dinero. Este modelo no solo garantiza que no haya problemas sociales sino que garantiza mantener niveles de consumo aceptables en una masa de población que tiene visos de dispararse en número.
¿Por qué llamarle “universal” si resulta que es más que probable que los robots sean activados en países del primer mundo? Pues porque es un hecho que esos robots van a competir con la mano de obra barata de países deprimidos. Y no interesa generar un riesgo global de insatisfacción e inestabilidad social. Ya sabemos cómo acaba eso.
¿Quién pagará esas facturas? ¿Las pagarán los robots? No.

Creo que una parte importante del coste vendrá en forma de impuestos indirectos con lo que una parte de ese salario universal retornará a las manos del Estado y otra parte en forma de impuestos directos a los fabricantes y prestadores de servicios. Al fin y al cabo Amazon paga impuestos, mueva la paquetería Paco López o un “drive” solo que drive puede acarrear 1.700 kg solito y Paco requiere de la ayuda de una máquina para hacerlo.

¿Y la productividad?

El problema de incrementar la productividad es que ese concepto también quedará superado en un plazo de tiempo indeterminado.

Producir va asociado a comprar y esto a una cierta obsolescencia que implica renovar el parque de lo que sea. Pero este planeta está agotándose y es incapaz de nutrir la demanda de una industria que se basa en generar unidades y venderlas para sustituir a otras que se constituyen en un residuo.

El futuro no pasa por comprar sino por usar y ese concepto es clave. De consumidores a usuarios implica una producción minorada y controlada, bienes que duran más y que consumen menos recursos generando menos residuos.

Para aumentar la productividad hay que aumentar el consumo y cuando se da mayor abundancia de producto bajan los precios y, con ello, los salarios, los impuestos, etc.

Entiendo que esa es una visión clásica que traería una cierta recuperación en un modelo social clásico pero me temo que ese escenario va a romperse en mil pedazos por un cambio real de modelo.

Abrazos,

Antonio Gallardo Staff contestada 7 meses antes

Ante tantas excelentes y razonadas respuestas de mis colegas, difícilmente rebatibles, voy a introducir un punto de vista que mezcla la economía con la filosofía, pero desde un punto de vista optimista.

En primer lugar, la realidad del futuro del trabajo. La velocidad del cambio está claro, habrá muchos tipos de trabajo distintos que ni desconocemos y la inteligencia artificial será clave. ¿Puede suponer una disminución de puestos de trabajo? Pues yo creo que no, la realidad es que, a nuevos cambios, surgen nuevas necesidades, especializaciones y empleos…. Creo que racionalmente podemos ser optimistas, pero sólo falla una cosa…. que no todas las tomas de decisiones, por parte de los que deben velar por la viabilidad de nuestro sistema de pensiones, y para mi el debate actual deriva de malas decisiones o, mejor dicho, no tomarlas por pensar en otros tipos de réditos distintos de los económicos:

  • Existe un problema de viabilidad por la caída de población activa, pueden existir años buenos con respecto a subida de ingresos, pero la tendencia es clara e irremediable.
  • El problema del coste de las pensiones, no sólo por las subidas de éstas o el incremento en esperanza de vida, principalmente porque las nuevas pensiones que se incorporan son más altas. La presión de estas pensiones está actualmente entre el 5%-6% al año.

El resultado es que se haga como se haga, el trabajador activo va a pagar más, ya sea con endeudamiento del Estado, más cotizaciones o impuestos. A esto le puede acompañar que el pensionista reciba menos. ¿Es esto positivo? A priori NO, y es en lo que está fallando nuestra situación actual y la falta de decisiones. En la situación actual, no solo tenemos sueldos bajos, sino que siguen sin subir, el problema es claro y se agravará con el tiempo, por eso hay que revertir la situación y es dónde los robots nos pueden ayudar a pagar nuestras pensiones.

Por un lado, tenemos que mejorar la productividad de los empleos actuales, y no hacerlo vía bajada de sueldos, y la inteligencia artificial nos puede ayudar.

Pero por otro, más lento pero indispensable, es el cambio de modelo económico hacia trabajos de mayor valor añadido, en el que la robotización jugará un papel claro.

Si conseguimos transformar nuestro modelo económico y aumentar salarios, podremos asumir las cargas que supondrá el sistema de pensiones público a la vez que tendremos más ahorro disponible para iniciativa privadas.

En definitiva, que la inteligencia artificial, los robots, serán una parte fundamental de los trabajos del futuro, pero que detrás de la misma estarán las personas y la oportunidad de incrementar productividad, salarios y mejorar nuestra vida.

Antonio Gallardo.