Crowdfunding es una palabra muy repetida este año 2016 y su utilización en medios de comunicación y portales de Internet no parará de crecer, a medida que aumente el número de empresas tecnofinancieras que ofrezcan este tipo de servicios fintech.

Definición de crowdfunding

Del inglés “crowd“, multitud, y “funding“, financiación. Podemos definir esta actividad como una vía para conseguir financiación de proyectos, mediante plataformas tecnológicas que ponen en contacto iniciativas empresariales y personales, artísticas o filantrópicas, entre otras actividades que buscan apoyo financiero, con consumidores, pequeños inversores y profesionales cualificados dispuestos a comprometer su dinero a cambio de una remuneración (monetaria o en especie) o sin contraprestación alguna (donación).

Términos castellanos como financiación colectiva, financiación popular, micromecenazgo, microfinanciación colectiva o suscripción popular pueden usarse para identificar esta alternativa financiera de base tecnológica.

Agentes relacionados con el crowdfunding

  1. Personas físicas o jurídicas que tienen un proyecto que requiere financiación.
  2. Inversores que buscan rentabilidad por su dinero o destinarlo a proyectos que les resulten socialmente positivos.
  3. Plataformas de Internet que ponen a disposición de ambos su tecnología y, normalmente, seleccionan los proyectos que se financian con su mediación.

1.- Proyectos que buscan financiación

Para las familias que necesitan dinero para consumo o inversión, las empresas de nueva creación o en funcionamiento, pasando por ONG que necesitan financiación para sus proyectos, el crowdfunding es una alternativa a los préstamos personales e hipotecarios bancarios. Es también una forma de encontrar inversores que arriesguen su capital si creen en el futuro de nuestra empresa.

Según el tipo de proyecto que se financia y la remuneración que ofrece, se puede clasificar el crowdfunding en:

  1. Reward based crowdfunding o crowdfunding de recompensas: cuando el proyecto a financiar ofrece una remuneración en especie, a modo de recompensa, por el dinero ofrecido por el usuario. Pagar para que un creador edite un libro, prepare una obra de teatro u otro tipo de creación artística a cambio de un ejemplar o entrada es una forma típica de esta modalidad de crowdfunding, al que el término micromecenazgo encaja a la perfección.
  2. Donation based crowdfunding o crowdfunding de donaciones: cuando el inversor donante decide mediante plataformas de economía participativa donar su dinero a proyectos sociales u ONGs que despiertan su ánimo altruista y filantrópico.

Las dos siguientes categorías entran de lleno en la definición de empresas Fintech de crowdfunding, ya que su componente financiero se percibe con total nitidez. El inversor persigue una remuneración dineraria por su participación, en forma de dividendos del capital o de intereses remuneratorios. Ambas están reguladas por la Ley 5/2015, de 27 de abril, de fomento de la financiación empresarial, que limita el importe de inversión según se catalogue al inversor minorista o cualificado, además de exigir el alta en un registro público de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) de las plataformas de financiación participativas.

  1. Equity crowdfunding o crowdfunding de capital: el inversor entra en el capital de la empresa que financia, mediante la compra de participaciones de una sociedad limitada o fórmulas similares. Los dividendos que reparta la sociedad en un futuro supondrán la remuneración a la inversión efectuada.
  2. Crowdlending o crowdfunding de préstamo: Un conjunto de personas prestan en colectividad a un prestatario, empresa o persona física, que se compromete a devolver el dinero en un plazo determinado pagando unas comisiones e intereses pactados. Una comunidad hace de banco y concede préstamos personales o hipotecarios, con la participación de la plataforma de crowdfunding que hace de analista de riesgo.

2.- El crowdfunding como inversión

El inversor que decide diversificar sus activos puede decidir que el crowdfunding sea el destino de su estrategia inversora. Debe analizar el producto financiero como en cualquier otro vehículo de inversión, en base a tres factores:

El riesgo: son inversiones de riesgo y se puede perder toda o parte de la inversión. No hay fondo de garantía alguno que asegure que no perderemos dinero si la plataforma de financiación participativa tiene problemas económicos y no hace un buen uso de nuestro dinero o bien el proyecto en el que hemos invertido no llega a buen puerto o el prestamista no devuelve el préstamo.

La liquidez: no podemos recuperar el capital hasta que se haya devuelto el préstamo o la sociedad en la que hemos invertido reparta dividendos suficientes. Si existe  un mercado interno para comprar y vender las participaciones de las sociedades que gestiona la plataforma de crowdfunding, la liquidez mejora.

La rentabilidad: puede que el crowdfunding de capital no prospere y la empresa no genere dividendos, o bien no nos devuelvan el dinero o los intereses del capital destinado a una iniciativa de crowdlending.

No hay rentabilidad sin riesgo y deberíamos ser capaces de analizar la inversión antes de decidirnos por alguna herramienta de inversión colectiva.

3.- Plataformas de crowdfunding

Ya hay un número bastante elevado de empresas fintech que se dedican a los diferentes tipos de financiación colectiva. Así podemos mencionar a Verkami en su modalidad de recompensa, La Bolsa Social o Housers como iniciativas de crowdfunding de capital, MytripleA como empresa de crowdlending, entre otras.

La inversión colectiva es sin duda alguna una magnífica forma de financiar buenos proyectos y conseguir una cierta rentabilidad por nuestro dinero, dado un riesgo asumible determinado.