Foto de un inversor chartista

Los sistemas automáticos de trading o “SATs” son técnicas de inversión robotizadas, por las que en base a unos parámetros o algoritmos se introducen órdenes de compra y venta en los mercados financieros sin ninguna intervención humana.

Hay dos aspectos fundamentales que debe analizar todo aquel que esté interesado en invertir mediante esta herramienta fintech de inversión automatizada:

1.- Estructura del Sistema

Se trata de analizar quién interviene en todo el proceso, desde la creación del sistema a la operativa que hará:

Desarrollador:

Es la persona, o empresa, que crea los algoritmos y los programa. Es decir el que se inventa el sistema y lo pone en marcha.

Broker:

Es la sociedad o agencia de valores a través de la cuál se ejecuta la operativa del sistema.

Gestores:

Este sistema automatizado de trading se puede ofrecer a los inversores mediante “gestión de cartera discrecional”. Evidentemente esta entidad será una agencia o sociedad de valores o una gestora de fondos y deberá estar regulada y autorizada por CNMV. Por tanto, categorizará a su cliente para ver si el riesgo del sistema se adapta a sus características personales.

Se puede dar el caso, en que la figura del desarrollador, el broker y el gestor sean la misma: hay sociedades de valores que tienen departamentos de trading automático, la operativa la hacen a través de su propio broker y la ofrecen a sus clientes. Esto no es ni bueno ni malo pero el inversor deberá tener en cuenta las ventajas que tiene esto para la entidad: cobro de corretajes, normalmente abundantes por la frecuencia de la operativa, y cobro al cliente por la gestión y/o los beneficios.

“Asesores”:

Se pone entre comillas, porque realmente únicamente pueden asesorar las EAFIs (en principio no es normal que ofrezcan estos productos) y las entidades financieras que hagan cumplir la normativa MiFID. Sin embargo, en el mundo de los SATs los desarrolladores también están vendiendo estos servicios, ya sea vía alquiler del sistema o vía señales de compra y venta. Ya hay EAFIs que ofrecen este tipo de inversión automatizada, como Accurate.

Aunque el broker con el que se haga la operativa deberá valorar si el cliente está capacitado para hacerla (al operar con derivados se considera un producto complejo) si no hay un asesoramiento formal no se realizan los tests de idoneidad y por tanto no se evalúa realmente la situación del inversor en relación a un vehículo de tanto riesgo.

2.- Operativa del Sistema

Aunque existen Sistemas Automáticos muy tranquilos, utilizados incluso por algunos fondos de retorno absoluto, la mayoría que se ofrecen a pequeños inversores son muy arriesgados, con mucha operativa intradiaria y apalancados (invierten por mucho más dinero que el que se deposita) vía futuros, CFDs o forex.

Realmente este análisis se debe hacer para cualquier producto de inversión, y no es más que ponderar el binomio rentabilidad/riesgo. Sin embargo en este tipo de operativa debe ser más minuciosa debido a la complejidad del mismo y al elevado riesgo que supone la inversión apalancada.

Hay dos formas de intentar evaluar los riesgos y calibrar los objetivos de rentabilidad:

Conocimiento de la operativa:

Hay que examinar bien la operativa que tiene programada este sistema. Estos son algunos de los puntos diferenciadores:

  1. Nivel de apalancamiento.
  2. Número de operaciones diarias.
  3. Tipos de señales por las que se opera.
  4. Activos en los que opera.
  5. Duración de las operaciones.
  6. Riesgo de cada operación individual.
  7. Sistema de protección a las pérdidas globales.
  8. Sistemas de contingencia (soluciones a problemas de cortes de red).

Historial de la operativa:

Desde luego conocer las rentabilidades pasadas no aseguran las futuras, pero si el sistema tiene una duración larga puede servir como idea adicional. Algunos puntos a mirar son:

  1. Rentabilidades por plazos acotados (diarias, mensuales, anuales).
  2. Número de operaciones ganadoras vs perdedoras.
  3. Ganancias en operaciones ganadoras vs pérdidas en operaciones perdedoras.
  4. Máxima nivel de pérdida consecutivo o drawdown.
  5. Evolución del sistema en diferentes momentos del mercado: los hay que funcionan con el mercado en tendencia alcista o bajista pero no en lateral o viceversa.

Es posible que el sistema sea nuevo y por tanto no tenga historial. Si es así, se comercializará bajo datos obtenidos de la simulación, es decir retrocediendo en el tiempo y simulando la operativa que hubiera ejecutado el sistema (backtesting). Realmente no es un historial válido ya que, a pesar de ser un robot y no un humano, la operativa puede ser diferente en real que en simulación: las órdenes reales modifican el mercado, tiempo de retraso en las órdenes, reacción de otros agentes ante las órdenes dadas, problemas técnicos, etc…

Conclusión sobre los sistemas automatizados de trading

Los expertos Enfitech consideramos que se trata de una operativa muy particular y muy compleja y que no es apta para la mayoría de inversores. Únicamente se debería considerar invertir mediante esta herramienta fintech si se cumplieran las siguientes condiciones:

  1. Solo invertir una parte pequeña de los ahorros y siempre considerando un nivel de riesgo muy alto.
  2. Conocer el funcionamiento del sistema y sus riesgos.
  3. Invertir a través de cuentas de valores en entidades reguladas y siempre a nombre de uno mismo.
  4. No dejarse llevar por los resultados positivos a corto plazo.

Nadie tiene el secreto para ganar de forma recurrente en el mercado, así que no existe el sistema automático de trading perfecto que siempre obtenga ganancias: hay que protegerse para evitar un nivel de pérdidas catastrófico.