Foto de cálculo de impuestos

El crowdfunding ha abierto nuevas posibilidades de financiación e inversión más allá de las entidades financieras. Este cambio de modelo que tanto facilita a ambas partes también modifica aspectos tan importantes como la fiscalidad. Como suele pasar, los arranques del crowdfunding generaron ciertas dudas de interpretación. La novedad se había ganaba la partida a las normas, pero como también ocurre con los temas impositivos, no se ha tardado en dar respuesta a las dudas fiscales que planteaba esta nueva forma de financiación gracias al desarrollo de la Ley de Fomento de Financiación Colectiva (ver en PDF), todo ello con un punto de origen claro, la forma en la que se realizan las aportaciones.

Qué entregamos y qué contraprestación recibimos

El punto de arranque, como hemos dicho, está en la forma en la que hacemos las aportaciones. Por ejemplo, si hacemos una entrega voluntaria y desinteresada, estaríamos hablando de una donación, sujeta al impuesto sobre el mismo nombre. Si lo hacemos a través de un crowdfunding con una contraprestación en intereses, ya sería un préstamo, sujeto a los impuestos por el rendimiento que genere.

También será muy distinto si el que recibe el dinero es un particular, incluso siendo un profesional autónomo, a si lo es una persona jurídica. Veamos todos los casos de forma sencilla.

Crowdfunding entre particulares

Quién presta deberá tributar por los beneficios que obtenga como cualquier otra inversión. La rentabilidad tendrá la consideración de ganancia patrimonial en la declaración de la renta (IRPF) y tributará a los tipos del ahorro que le correspondan, actualmente del 19% hasta los primeros 6.000 euros, el 21% los siguientes 44.000 euros y el 23% de 50.000 euros en adelante.

Si quién recibe el dinero es un particular para un uso ajeno a la actividad económica, no podrá deducirse por ningún concepto. Los intereses suponen un gasto más sin ningún efecto tributario. El caso contrario es si eres autónomo y utilizas tu préstamo crowdfunding para financiar algún proyecto profesional como la compra de un vehículo, local o equipo de trabajo; en este caso podrás deducirte por los intereses en tu declaración de la renta, dentro del apartado de ingresos y gastos por tu actividad económica.

Un particular presta a una empresa

Quien presta mediante crowdfunding tributa igual que a un particular, a los tipos de ahorro como ganancia patrimonial.

La empresa, qué recibe el dinero, sí tiene una tributación distinta. En este caso no está sujeta al IRPF sino al Impuesto de Sociedades donde podrás deducirte los intereses como cualquier otro préstamo.

Una empresa presta a un particular o empresa

Es el caso más complejo y raro, pero que entra en el abanico de posibilidades. Si quién entrega el dinero es una empresa, los intereses generados se sumarán al resto de ingresos para determinar la base imponible del impuesto. Si el que recibe es un particular u otra empresa, el tratamiento fiscal es el que vimos anteriormente. Es decir, si es particular y utiliza el dinero para un proyecto profesional, deduciéndose en el IRPF y si es empresa en el Impuesto de Sociedades.

Fiscalidad clara y ventajas

La fiscalidad clara y transparente del dinero que aportemos en crowdfunding nos deja clara una de las grandes ventajas de las plataformas de préstamo: conseguimos rendimientos más elevados que si optamos por formas de inversión tradicional, como, por ejemplo, un depósito, pero con la misma fiscalidad que cualquier otro tipo de inversión.

Quién recibe, si lo utiliza para su actividad profesional o empresarial podrá deducirse los intereses y gastos como cualquier otro tipo de préstamo, pero también con la ventaja de haber accedido a una financiación más ventajosa que la que puede ofrecer una entidad de crédito. Enfintech te recomendamos siempre acudir a un asesor fiscal cuando hay operaciones de crowdfundig, para evitar problemas innecesarios con Hacienda.