Amazon Bank

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Alfredo Matias preguntada 4 meses antes

No dejo de escuchar sobre Amazon Bank y todas las opciones de financiación, préstamos e inversión que va a tener. He visto que Amazon Bank España está a la vuelta de la esquina y me gustaría saber si a día de hoy un nuevo banco Amazon sería viable en nuestro País.

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José María López Jimenez Staff contestada 4 meses antes

¿Por qué iba a querer convertirse una de las compañías mundiales con mayor reputación, particularmente entre la gente joven, en algo tan “odioso” como un banco?

La Presidenta del Mecanismo Único de Supervisión, la Sra. Nouy, ha manifestado en un reciente discurso pronunciado el 1 de marzo de 2018 (European banks: Opportunities and challenges) que aunque los bancos, a la vista de su rol en la crisis, son sospechosos, los necesitamos para comprar una casa o invertir en una empresa. Lo más probable es que el ciudadano europeo se dirija a un banco. Si los bancos no funcionan tampoco lo hace la economía. En este mismo discurso se refiere al “reto tecnológico” y a la aparición de las entidades Fintech, que pueden ser startups, pero también gigantes como Amazon.

De cualquier modo, las entidades bancarias, al menos en España, vienen invirtiendo grandes sumas de dinero en tecnología desde hace años, luego la situación no es del todo nueva, sin que puedan negar, por otra parte, la ola que se avecina o que ya tenemos encima…

¿Por qué iba a querer adentrarse una de las compañías mundiales con mayores beneficios y liquidez en un negocio tan “ruinoso” como es el bancario? El primer problema de los bancos europeos es que sus modelos de negocio no generan la suficiente rentabilidad. No tiene sentido económico para una empresa acostumbrada a crecer constantemente y a ganar dinero a mansalva, muy por encima de la media, adentrarse voluntariamente en una tierra tan sombría, y con perspectivas, en el mejor de los casos, moderadas.

Es paradójico, pero en estos momentos es preferible, a la vista de las rentabilidades esperadas, ser titular de bonos convertibles en acciones, en función de las nuevas necesidades regulatorias que se exigirán a las entidades bancarias en los próximos años (MREL/TLAC) que propietario del banco mediante la detentación de acciones.

Lo más racional podría ser, en puridad, no crear un banco sino otro tipo de entidad oferente de servicios financieros, con menor carga regulatoria y de capital, como una entidad de pago, en el marco de la prestación de servicios de pago, ámbito que sí puede ser del interés de Amazon o de otros gigantes como Google, Apple o Facebook, que vinculan a sus plataformas otros servicios ofrecidos a los clientes y que, obviamente, han de ser pagados, preferiblemente, “en línea”.

Sería ingenuo pensar que las grandes empresas tecnológicas son la bondad personalizada (tampoco estamos afirmando que sean lo contrario) o que sus accionistas actúan altruistamente en beneficio de los jóvenes “millennials” (muchos de los cuales, por cierto, son “proyectos de cliente rentable” a medio o largo plazo).

Tampoco parece sensato pensar que los bancos tradicionales permanecerán inactivos y con los brazos caídos, esperando a ser borrados del mapa: darán guerra. Tenemos ejemplos cercanos, como el de BBVA, en vanguardia en materia de “banca exponencial” (nos remitimos a González, F., 2017, “El próximo paso en finanzas: la banca exponencial“, BBVA Open Mind).

Como afirma Yuval Noah Harari en “Sapiens. De animales a dioses. Una breve historia de la humanidad”, aunque las fuerzas geográficas, biológicas y económicas crean limitaciones, siempre hay un amplio margen de maniobra para acontecimientos sorprendentes. La historia no es determinista sino caótica en su avance. Nos hallamos, asevera, en el umbral tanto del cielo como del infierno: “La historia todavía no ha decidido dónde terminaremos, y una serie de coincidencias todavía nos pueden enviar en cualquiera de las dos direcciones”.

Su reflexión sobre lo caótico de la evolución de los acontecimientos es perfectamente aplicable al contexto de la prestación futura de los servicios financieros: por los bancos de siempre, por otros agentes, por cada uno de ellos por su parte o por ambos en colaboración.

Todo ello nos hace concluir lo siguiente: nadie sabe cómo será la banca del futuro, aunque es evidente que se parecerá en poco a la que hemos conocido; no creemos que los gigantes tecnológicos tengan interés en convertirse en bancos; no se puede descartar una alianza entre lo viejo y lo nuevo, y de una situación que, al final, sea beneficiosa para la industria, pero también, sobre todo, para los usuarios de servicios financieros.

José Mª López Jiménez
todosonfinanzas.com

Antonio Gallardo Staff contestada 4 meses antes

Amazon Bank acabará siendo una realidad y, por supuesto, tiene cabida en España. Pensemos que una entidad financiera cubre multitud de servicios desde ahorro, protección, inversión a financiación, y lo hace para muchos colectivos. La tendencia actual es además que cada vez se personalicen más los productos.

En este punto es dónde Amazon tenga mucho que decir. Ten en cuenta que buena parte del éxito de Amazon no está en vender muchas cosas, eso ya lo hacían y hacen otras cadenas de grandes almacenes o hipermercados, por ejemplo, sino en averiguar y gestionar las preferencias del consumidor. Miles de compras diarias se finalizan por las propias sugerencias de compra que consigue por conocer cómo navega o que compra.

Todo esto es extrapolable a una entidad financiera. Es más, frente a la comercialización tradicional de muchos productos estándar, lo que vería son cuentas y soluciones de financiación que se adapten a ti y que incluso anticipe tus necesidades.

Otro punto fuerte es su inmediatez. La empresa estadounidense ha sabido posicionarse excelentemente en el mundo del comercio electrónico y desbancar ventas del comercio tradicional gracias a enviar rápidamente el producto, sin ni siquiera cuando son varias compras esperar a tenerlos todos. Y todo ello con la posibilidad de una tarifa plana asequible que cubre este servicio de envío sin coste adicional a este pago y que incluso ha añadido servicios añadidos, como su servicio de televisión.

Y todo ello con una atención al cliente también muy eficaz. Frente a otros tipos de negocios en los que conseguir una devolución de un producto es complicado, Amazon ha basado su éxito en lo contrario. Es más, muchas veces anticipa el reembolso del dinero a recibir físicamente la devolución en sus almacenes.

Todo esto marcará lo que será Amazon Bank, que seguramente comience con productos de financiación (préstamos, tarjetas), para ir incrementando productos de ahorro e incluso seguros:

  1. Productos sencillos, muy claros tanto en sus condiciones como su contratación.
  2. Alto grado de personalización. Te presentarán diferentes ofertas acordes a tus verdaderas necesidades.
  3. Gran importancia al servicio al cliente.

Amazon sin duda, junto a otras empresas tecnológicas serán operadores importantes que dinamicen el sector financiero y obligue a que los bancos cambien en muchos aspectos y tengan una mayor orientación al cliente.

Carlos Lluch Staff contestada 4 meses antes

Tenemos una cierta fascinación por lo nuevo. Nuevos gadgets, nuevas formas de adquirir productos, nuevos servicios aparente o realmente personalizados, …Lo nuevo tiene un cierto imán y es cierto que para algunos el término “vintage” “snob” vuelve a estar de lleno de moda. Gente que mataría (virtualmente) por estar a la última y aparecer “cool” ante su círculo de relaciones.

Por ello estoy seguro de que si aterriza aquí Amazon Bank habrá cola para abrir cuentas.

Luego hay otro tipo muy distinto de potencial cliente: es aquel que ya está hasta el gorro de una banca abusona, sin empatía, cutre y en la que sabemos – por ejemplo – que entre un tipo de la planta ático y el otro que nos atiende en la sucursal hay miles de veces el salario sin que se aprecie valor en su gestión como cliente; tal vez sí como accionista. Dicho de otro modo, la banca tradicional nos cae muy gorda. Y puede hacer lo que quiera en materia de Exposiciones de pintura renacentista porque con cuatro desahucios o swaps fuera de lo humanamente admisible o con sus chantajes mal disimulados se cargan todo programa de RSE en centésimas de segundo.

Cabe preguntarse si los nuevos bancos digitales serán “solventes” como lo son los tradicionales. O, simplemente, cabe preguntarse si los bancos tradicionales realmente son solventes y todo lo que vivimos es una mera ficción, un puro ejercicio de paz mental autosugestionada que no tiene mucho sentido. Podríamos hacer el intento y acercarnos (todos) el lunes a uno de nuestros grandes blue chip del sector bancario e intentar una retirada masiva de fondos; no hablo del 4% sino del 2%. ¿Cerrarían las puertas al rato cuando se dieran cuenta de que el imperio se desmorona con ese exiguo porcentaje? Su negocio consiste en crear dinero donde no lo había vía crédito. Eso puede replicarlo cualquier idiota, más una multinacional con excedentes de liquidez. Por ello no me cabe la menor duda de que Amazon Bank y aquel que le suceda cuando su modelo de negocio entre en caída libre serán de éxito y viables.

Tal vez, de todo esto, lo que me preocupa es que generamos monstruos demasiado grandes para que el ciudadano o el Estado pueda controlar las riendas. Como decía Swift “cuando está satisfecho el diablo es una buena persona”. ¿Qué sucederá si un Godzilla como Amazon un día abusa de su posición dominante, del enorme flujo de datos, del extremo control de las debilidades de sus clientes y decide cruzar la línea roja? Esa pregunta deberíamos ser capaz de resolverla. En el mercado todo funciona bien mientras hay competencia y estos titanes están diluyendo la competencia a toda máquina. Tal vez un día lo lamentemos.

Recomiendo la lectura de George Ritzer y su tratado sobre la macdonalización de la sociedad y de las empresas. Para que seamos capaces de interpretar como “personalizado” un producto con dos opciones cerradas previamente con las que interactúa totalmente desasistido y, en realidad, es él quien hace el trabajo duro, tiene que darse un proceso de idiotización del consumidor o usuario hasta aceptar que lo que tiene delante es apto para su consumo y que el modelo de negocio que le proponen es, precisamente, lo que andaba buscando. Tal vez alguien, en el futuro, se preguntará cómo era ese mundo en el que un experto daba un consejo a quien no tenía ni idea del asunto y – con ello – le evitaba una tragedia. Una tragedia que, por cierto, muchos ciudadanos de España están viviendo en propia carne y no precisamente causada por una banca autómata sino por otra que decidió que sus empleados y sus clientes no eran humanos sino meros ejecutores de instrucciones unos y meras vacas con ubres generadoras de pasta y comisiones otros.

En el fondo lo que creo es que importa poco el canal y la marca; lo que importan realmente son los valores, por qué y cómo se hacen las cosas. Y para eso, sea el canal que sea, tendrían que volver a las raíces del negocio.

Saludos,

Pau A. Monserrat Staff contestada 4 meses antes

En este foro Fintech, con expertas y expertos de este nivel, nunca es sencillo aportar una respuesta que añada algo. Sin embargo, voy a intentar trazar cuantro pinceladas de cómo creo será Amazon Bank, el banco Amazon que, como dice José María López, no creo esté interesado en ofrecer todos los productos y servicios de una entidad financiera tradicional, sino solo los más escalables y directamente relacionados con sus otras actividades. The Wall Street Journal recoge la noticia de que Amazon.com Inc. está negociando con JPMorgan Chase & Co. poder ofrecer una cuenta corriente o cuenta de cheques (checking-account) a sus usuarios online. Con esta cuenta podría vincular de forma definitiva a los compradores Amazon, recogiendo los datos de sus compras, pero también de los movimientos de cuenta. El próximo paso, casi natural, sería ofrecer una Visa Amazon y préstamos personales Amazon, no solo para comprar en su plataforma, sino para cualquier otra finalidad que el nuevo banco 4.0 decidiera.

En una primera fase creo que el banco de Amazon se limitará a ofrecer servicios y productos de medios de pago y financiación, incluso llegando a ofrecer hipotecas Amazon si el análisis de los datos de comportamiento de los usuarios-clientes así se lo sugieren. Más adelante podría, perfectamente, ofrecer inversiones automatizadas mediante un roboadvisor Amazon, con la ventaja de que buena parte del perfil inversor del cliente lo podría inferir de su comportamiento a la hora de comprar y pagar.

Amazon, Apple, Facebook o Google puede que no estén interesados en ser un banco que ofrezca todos los productos y servicios de una entidad financiera tradicional, pero sin duda entrarán a competir con los bancos en los nichos financieros más rentables y complementarios con sus modelos de negocio. La duda es si lo harán orientados a las necesidades de sus clientes o a las de sus negocios. Esperemos que no acaben protagonizando una nueva oleada de demandas contra bancos, fintech en esta ocasión.

Manuel Gonzalez Staff contestada 4 meses antes

Como intento explicar en el blog, el Banco Amazon aunque no proporciona aún a sus clientes en EE.UU. servicios financiero-bancarios como entidad de amplio espectro, no es menos cierto que Amazon Bank ya ha empezado a preocupar seriamente al sector. No podemos obviar que, una media de 33 millones de estadounidenses, utilizan cada semana el sistema de pagos del gigante de Seattle, y además que ya ha prestado desde 2.011, más de 3.000 millones de dólares a pequeñas empresas de su plataforma. Además del lanzamiento de Amazon Cash hace cosa de un año, sistema que permite a los usuarios cargar y gestionar fondos en su cuenta de Amazon.

Lo cierto es que la preocupación de la banca tradicional es cierta y fundamentada. Las compañías tecnológicas tienen ya mucho ganado en una hipotética inmersión en el mercado bancario. Cuentan con los datos y con la relación con millones de usuarios como potenciales clientes, que incluye sus pautas de consumo y, en muchos casos, sus necesidades de financiación, además de la tecnología y los conocimientos para la creación de un modelo de negocio online. Por si fuera poco, no tienen encima la sospecha y desconfianza que la crisis generó sobre las entidades bancarias.