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Los minicréditos o microcréditos online son una fórmula de financiación para obtener dinero rápido de forma fácil y sencilla. Aunque se trata de formas de financiación que han estado desde siempre entre nosotros, la llegada de internet y, sobre todo, de las empresas fintech que han adoptado las nuevas tecnologías de la información, permite a los usuarios contratar un minicrédito fuera de los cauces de la banca tradicional como la solución para obtener dinero rápido para financiar imprevistos o pequeños caprichos.


Minicreditos Sin Papeleos

Las cantidades que se pueden solicitar oscilan entre un mínimo de 50 euros hasta unos 800 euros. Por tanto, los minicréditos son créditos fintech de pequeño importe.

El plazo de devolución suele ser muy corto, de días. Normalmente hay que devolver el crédito en un máximo de 30 días, si bien pueden existir minicréditos con un plazo de devolución más largo.

Se contratan online, de forma rápida y ágil, si bien suele existir un contacto telefónico, normalmente para confirmar datos. Esto conlleva una agilidad en la tramitación y la concesión del dinero que nunca ha tenido la banca tradicional: normalmente el crédito queda aprobado y el dinero ingresado en cuenta en un plazo de 24-48 horas; a veces en el tiempo record de 10 minutos se concede el minicrédito, dependiendo del importe.

Poca o ninguna exigencia de garantía de pago; tanto es así que en muchas ocasiones se otorgan sin problemas a personas incluidas en listados de morosos. Lo que se hace es una valoración del riesgo y se cobra un interés ajustado al mismo.

El dinero lo concede una empresa privada, no un banco o entidad de crédito. El producto bancario que más se parece a un minicrédito son los descubiertos en cuenta, que se utilizan cuando necesitamos un dinero de manera muy urgente o para que se pague un recibo que consideramos prioritario. Al igual que estos números rojos bancarios, el minicrédito cobra una comisión que dispara el coste efectivo o TAE.


Ventajas de los Minicreditos

Las ventajas para el usuario de contratar un microcrédito a una empresa fintech son:

Comodidad en la contratación. Normalmente se hace desde casa en la propia página web de la empresa. No hace falta rellenar largos formularios ni aportar mucha documentación para estudios de viabilidad. Como mucho, tras tramitar la solicitud, puede ocurrir un contacto telefónico para confirmar que los datos introducidos en la solicitud son correctos.

No se necesita demostrar solvencia económica, siendo incluso posible la contratación de un crédito a pesar de estar incluido en listas de morosos.

Inmediatez en la respuesta y rapidez en la disponibilidad del dinero.

Una cierta flexibilidad a la hora de negociar la devolución del crédito, pudiéndose, en muchos casos, escoger el importe de la cuota, o bien el plazo de tiempo.


Desventajas de los Minicreditos

Estos productos fintech para pedir dinero implican con una serie de factores y características que pueden hacer cuestionarse su uso:

Normalmente son productos con un elevado tipo de interés remuneratorio. Así, por ejemplo, una persona que contrate un crédito de 300 euros para devolver al cabo de un mes 330, estaría pagando realmente un 120% TAE. Estos tipos pueden llegar hasta un 2.000% TAE, en según qué casos. El coste de los minicréditos no surge de los intereses nominales que puedan cobrar, sino de la comisión, que dado el reducido importe prestado y el plazo extra-corto de devolución, dispara el interés efectivo o TAE.

La flexibilidad de la que se hablaba como ventaja tiene su contraprestación a la hora de que exista un problema en la devolución del mismo. Las comisiones e intereses de recargo por impago de cuotas suelen elevados y muy pocas de estas empresas se muestran dispuestas a una renegociación de la deuda. Por tanto, es crucial que tengamos muy claro que podremos devolver el dinero el día pactado. De lo contrario, además de los sobrecostes y problemas que un impago conllevan, podríamos acabar dados de alta en un registro de impagos que nos vetaría el acceso a otro tipo de préstamos personales o hipotecarios.

La ventaja de la facilidad de la contratación conlleva su contrapartida negativa. La información relativa a estos créditos suele ser escueta y no siempre está demasiado accesible. Así, al usuario le resulta sencillísimo contratar el producto con la información mínima de cuánto va a pagar y cuándo, pero normalmente ignora lo que ocurrirá en caso de impago, así como el tipo de interés real que pagará.

Esta característica responde al perfil del consumidor, que quiere el crédito en muchas ocasiones por una necesidad perentoria o respondiendo a un consumo derivado de un impulso. Los expertos de Enfintech no recomiendan pedir dinero sin valorar con calma las necesidades que queremos financiar. Y nunca pedir un minicrédito para pagar otro minicrédito.


Consejos para pedir un Minicredito

Las empresas de minicréditos fintech han de realizar un esfuerzo para el cumplimiento de la Ley 16/2011, de 24 de junio, de contratos de crédito al consumo, en la que se establece una lista de las características del crédito sobre las que el consumidor ha de ser informado antes de asumir cualquier obligación contractual.

La idea subyacente en este tipo de operaciones no es otra que facilitar a los individuos préstamos urgentes para poder afrontar gastos inesperados. Sin embargo, el abuso de este tipo de mecanismos de financiación no es recomendable en el largo plazo, ya que cuentan habitualmente con tipos de interés proporcionalmente más altos que otras modalidades de préstamo de mayor duración y cuantía. Es decir, pueden aliviar situaciones imprevistas de urgencia económica, pero lo hacen con altos costes. Los expertos de Enfintech solo recomiendan la contratación de un minicrédito en situaciones muy puntuales, no como una forma de financiación frecuente.

En el mismo sentido, el uso de estos productos para hacer frente a una compra compulsiva debería descartarse (como debería descartarse la propia compra compulsiva) ya que para la contratación de un crédito es totalmente recomendable planificar los plazos e importes de la devolución.

Es imprescindible, a pesar del gancho de la facilidad para solicitar el crédito, tomarse su tiempo para investigar en la página de la empresa para saber realmente las condiciones a las que nos veremos sometidos una vez contratado el préstamo. Enfintech tratamos de dar la máxima información a nuestros usuarios para que contraten con información y responsabilidad este tipo de financiación ultrarrápida, ciertamente, pero también ultracara.


¿Cuándo me conviene pedir un minicrédito?

A modo de resumen, puede ser una buena idea pedir un minicrédito cuando:

Necesito dinero urgentemente, pero no quiero demasiado papeleo ni tengo tiempo para buscar alternativas, como los préstamos personales o tarjetas de crédito bancarias, o los préstamos crowdfunding fintech.

Mi banco no me facilita crédito y necesito un ingreso extra puntual.

Estoy incluido en un registro de impagados tipo ASNEF, lo que me dificulta o impide el acceso al crédito.

Tengo una necesidad puntual y sé que podré devolver el crédito en un corto espacio de tiempo.