En el año 2009, los países del Área Económica Europea (que comprende la UE más Islandia, Noruega y Liechtenstein) adoptaron la primera directiva sobre servicios de pago, conocida por sus siglas en inglés PSD1 (Payment Service Providers), que a su vez sentó las bases para poner en marcha SEPA (Single Euro Payment Area), que traducido significa Zona Única de Pagos en Euros. El objetivo de esta normativa no era otro que el de crear una zona en la que los pagos en euros se realizasen en igualdad de condiciones, derechos y obligaciones. Con SEPA, una transferencia entre dos cuentas nacionales es tan rápida y sencilla como una transferencia entre una cuenta en España y otra en cualquiera de los países participantes. Esta nueva regulación de los medios de pago propicia en la aparición de nuevas apps de bancos, coincidiendo con un nuevo concepto: el open banking o banca abierta.

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