En el año 2009, los países del Área Económica Europea (que comprende la UE más Islandia, Noruega y Liechtenstein) adoptaron la primera directiva sobre servicios de pago, conocida por sus siglas en inglés PSD1 (Payment Service Providers), que a su vez sentó las bases para poner en marcha SEPA (Single Euro Payment Area), que traducido significa Zona Única de Pagos en Euros. El objetivo de esta normativa no era otro que el de crear una zona en la que los pagos en euros se realizasen en igualdad de condiciones, derechos y obligaciones. Con SEPA, una transferencia entre dos cuentas nacionales es tan rápida y sencilla como una transferencia entre una cuenta en España y otra en cualquiera de los países participantes. Esta nueva regulación de los medios de pago propicia en la aparición de nuevas apps de bancos, coincidiendo con un nuevo concepto: el open banking o banca abierta.

Esta directiva facilitó y dotó de mayor seguridad a todos los pagos y transacciones realizadas, estableciendo para ello el mismo conjunto de reglas en todos los países miembros. Pero, además, PSD1 introdujo por primera vez una nueva categoría de proveedor de servicio de pago diferente a los tradicionales bancos, hecho que serviría para aumentar la competencia y la capacidad de elección de los clientes. De hecho, fue el germen de la aparición y posterior consolidación de las fintechlas nuevas empresas que, sin ser bancos, ofrecen servicios financieros utilizando para ello todo el potencial que ofrecen las nuevas tecnologías.

En 2015 se decidió que se debía dar un paso más en mejorar las reglas existentes y, sobre todo, en promover los pagos por el móvil y a través de Internet, lo que significaró un intento por acercar a las entidades bancarias a los nuevos tiempos digitales en materia financiera y de pagos. Es ahora, en 2018, cuando esta nueva normativa entra en vigor.

Aunque los cambios que se introducen son múltiples y tienen numerosas implicaciones, lo que más ruido está generando es todo lo que tiene que ver con la apertura de los servicios de pago de los bancos a terceras empresas, los denominados TPPS, por sus siglas en inglés Third Party Payment Service Providers. Y es que con esta norma se eliminan la mayor parte de las barreras que los TPPS tenían para acceder a los servicios de pago tradicionales de los bancos, lo que servirá para introducir nuevos actores en el mercado, intensificando al mismo tiempo la seguridad en torno a los pagos en línea.

La respuesta de la banca ante este desafío que amenaza con introducir mucha más competencia en lo que hasta ahora era casi un coto cerrado de su actividad ha sido intentar adelantarse a la oferta de servicios que se avecina. La explicación es sencilla: los usuarios podrán ahora, con la nueva normativa disponer de todos sus datos bancarios. Así, si lo desean, pueden, dando su consentimiento, hacer uso de la información contenida en sus cuentas y tarjetas y compartirlo sin necesidad de que cada entidad dé su consentimiento.

Por eso, las grandes entidades bancarias españolas ya disponen de (o están a punto de culminar) aplicaciones que permiten la agregación de cuentas y movimientos de un mismo cliente en distintos bancos, lo que se conoce en el sector como open banking o banca abierta.

Apps de bancos en España

Los tres bancos que han presentado su solución tecnológica con el fin de que sus clientes no tengan la necesidad de introducir más actores en su operativa de compras por internet o, más bien, a través del móvil, han sido el Santander, el BBVA y Caixabank.

Apps de bancos

La solución del Banco Santander ha sido el lanzamiento de la aplicación Money Plan, una aplicación móvil destinada a clientes y pensada para el control de las finanzas personales (gestión de presupuestos, consulta de recibos, recomendaciones de ahorro…). Esta aplicación permite, según su publicidad, tener “todos los bancos del cliente en una sola app”.

En cuanto al BBVA, posiblemente por ahora el banco más involucrado en temas digitales, también ha modificado su aplicación con el fin de los usuarios puedan añadir datos de cuentas y tarjetas de otras entidades, de forma que, si un cliente lo es también de otra entidad, puede añadir la información de sus productos y actualizarla de forma automática. Esto se logra a través de la funcionalidad Bconomy, lanzada hace meses y destinada al control y la gestión de los gastos y el ahorro de sus usuarios. En este sentido ya han anunciado una nueva versión de la aplicación que mejorará la experiencia.

Por último, Caixabank, con su aplicación Mis Finanzas, ha presentado una mejora denominada Family Now, que incluye una funcionalidad multientidad, para que cada cliente pueda agregar todas las cuentas de distintos competidores en una misma solución informática “para tener una visión global” de las finanzas personales.

Los otros dos grandes bancos como Bankia y Sabadell aún no tienen ninguna aplicación preparada dentro de la normativa PSD2 pero aseguran estar trabajando en este sentido, con lo que, sin duda, no tardarán en ofrecerla. La alternativa es quedarse atrás y, puesto que cada una de las aplicaciones podrán gestionar todas las cuentas, podría ocurrir que un retraso significase quedarse fuera del futuro de la banca digital.

Enfintech compararemos y estudiaremos todas las apps de bancos para que puedas elegir, si lo deseas, alguna de estas aplicaciones financieras de bancos.