Fintech y bancos tradicionales: modelos de negocio

¿Son todas las entidades que se venden como fintech verdaderas fintech? ¿Se han beneficiado las fintech en su implantación en nuestro país del actual contexto de alta litigación de consumidores con la banca? ¿Están condenadas las fintech de éxito a ser absorbidas por la banca tradicional?

Intentaré responder a estas cuestiones analizando los diferentes modelos de negocio de las fintech en relación a la banca tradicional.

¿Qué significa ser una empresa fintech?

Se ha popularizado el término fintech, que en español podríamos traducir como sector o empresa tecnofinanciera, para identificar empresas que combinan la actividad financiera con la innovación tecnológica, para ofrecer a los clientes los mismos productos y servicios bancarios con aplicaciones innovadoras y adaptadas a sus necesidades, o bien innovar en la forma de relación entre las finanzas y los clientes, como explicamos en el artículo sobre qué son las fintech de este mismo blog.

Por tanto, una empresa será considerada fintech si ofrece servicios o productos financieros, iguales que la banca tradicional o nuevos, con un modelo de negocio eminentemente tecnológico. Esta genérica definición implica que hay empresas que pueden encajar, pero que en puridad difícilmente las podemos considerar “verdaderas fintech”. Lo veremos más claramente en el apartado de análisis de los diferentes modelos de negocio, pero adelanto que hay empresas englobadas en el fenómeno fintech que no considero fintech (por ejemplo las empresas de minicréditos que su aportación tecnológica casi exclusivamente se basa en una web de contacto) y “bancos tradicionales” que cada vez más tienden a trabajar como verdaderas fintech.

Demandas contra bancos y fenómeno fintech

 ¿Podemos señalar la litigiosidad de los consumidores con las entidades financieras tradicionales como una de las causas del auge de las fintech?

Como perito economista especializado en el sector financiero,  conozco de primera mano la situación judicial que se produce cuando hay un conflicto entre las entidades financieras y sus clientes, sean o no consumidores. La alta litigiosidad del sector financiero tiene que ver con múltiples factores:

  1. La comercialización de forma masiva y generalizada de productos y servicios financieros que o bien no encajan en el perfil general de un consumidor medio, normalmente informado y razonablemente atento y perspicaz, o bien se colocaron sin cumplir con las exigencias legales.
  2. Un estado de opinión contra la banca, que se ha ido afianzando a medida que la crisis se recrudecía, junto a la pérdida del miedo de los afectados a la hora de reclamar y demandar a las entidades financieras.
  3. Empresas y abogados que se han especializado en demandar a bancos, “democratizando las demandas contra bancos”, tanto desde un punto de vista positivo como en su negativa vertiente.

La mala prensa ganada a pulso de la banca ha ayudado a abrir la puerta mental de los clientes españoles, que antes pensaban que su dinero solo estaba seguro en un banco. También la revolución digital, que ha cambiado de forma radical la relación de los clientes con sus finanzas personales.

Modelos de negocio

Veamos algunos de los diferentes modelos de negocio o tipos de productos y servicios que ofrecen los bancos en comparación con las fintech, para ver con algo más de claridad su relación:

Prestar dinero

Si algo tenemos claro de los bancos es que prestan dinero. Desde el punto de vista del consumidor, básicamente mediante:

  • Descubiertos en cuenta.
  • Tarjetas de crédito.
  • Préstamos personales.
  • Préstamos y créditos hipotecarios.

Las fintech que prestan dinero, tomando como punto de partida los productos que ofrecen ya los bancos tradicionales, son:

  • Créditos rápidos. Las empresas de minicréditos, de dudosa pertenencia al sector tecnofinanciero, son lo más parecido al descubierto en cuenta que hay. Prestan cantidades bajas, normalmente de 500 euros, a devolver en muy poco tiempo (no más de 30 días, habitualmente). Los costes TAE suelen superar el 2.000%.
  • En tarjetas de crédito hay neobancos (sin licencia bancaria), challenger banks (bancos fintech con licencia) y Bank as a Service (Baas) que ofrecen “tarjetas de crédito fintech”. Así tenemos ejemplos como BNEXT de neobanco, que ofrece su propia VISA. No son un banco, sino una app que pretende crear un marketplace de diferentes productos financieros (de momento con poco éxito si tenemos en cuenta los partners actuales); el dinero va a una entidad de dinero electrónico, no a una entidad financiera. Como challenger bank podemos mencionar N26, que ofrece una cuenta y tarjeta de crédito plena, en Alemania. Eso implica que somos propietarios de un dinero en el extranjero, con todas las implicaciones que ello conlleva. Si durante la crisis del euro muchos ahorradores se preguntaban como abrir una cuenta en Alemania si el euro se rompía, hoy en día se puede hacer sin moverse de la silla, con N26.
  • En préstamos personales tenemos dos tipos de entidades fintech: las fintech de préstamo o lending y las plataformas de crowdfunding de préstamo o crowdlending. Hasta que no tengamos empresas de lending que incorporen tecnología de análisis de riesgo y precios ajustados, tampoco considero que estemos ante verdaderas fintech. Así por ejemplo tenemos a MoneyMas, que concede préstamos personales con avalistas de hasta 5.000 millones a devolver en hasta 60 meses. El tipo TAE es de un 49,9%, sospechosamente usurario si consideremos la media del mercado de préstamos personales y que exige avalistas. Las plataformas de crowdlending verdaderamente sí considero son empresas fintech de préstamo, pero aún hay poca oferta de crédito a personas físicas; tenemos por ejemplo a Socilen, que cobran una comisión de intermediación entre un 1 y un 5% según el plazo. Los tipos TAE incluyendo las comisiones mencionadas van del 5,00% TAE (solvencia máxima y préstamo a devolver en un máximo de 12 meses), a un 21,57% TAE (peor nota de solvencia y plazo de hasta 60 meses) para préstamos de 12.000 euros. Hay también fórmulas híbridas, como Younited credit, que viene a ser un crowdlending pero solo para inversores profesionales dispuestos a prestar a particulares. Los préstamos de hasta 50.000 euros que ofrecen tienen una duración comprendida entre 24 y 72 meses, a una TAE mínima del 6,34%  hasta el 15,62% TAE como máximo.
  • De momento no hay préstamos hipotecarios fintech, estando la puerta del crowdfunding de préstamo hipotecario cerrado para los consumidores en base a la Ley 5/2015.

Captar dinero

Las entidades financieras captan recursos de sus clientes mediante:

  • Cuentas corrientes.
  • Depósitos a plazo, depósitos indexados, depósitos estructurados…
  • Obligaciones y otro tipo de emisiones de renta fija.
  • Seguros de ahorro.
  • Fondos de inversión y fondos de pensiones, fuera de sus balances.

En un momento de tipos cero o negativos, la rentabilidad que ofrecen por sus cuentas y depósitos es nula, si no negativa. En cuanto a productos más complejos, como las obligaciones subordinadas o convertibles, la mala comercialización pasada lastra su futuro. Básicamente les quedan los fondos de inversión y los planes de pensiones. Los seguros de ahorro son otra forma de ganar comisiones, con el riesgo de demandas que pueden generar en un futuro por su complejidad y difícil comprensión para determinados colectivos, como la gente mayor.

Las fintech que se dedican a la inversión esencialmente recorren a productos como los fondos de inversión y los ETFs, si bien hay algunas fintech que ofrecen planes de pensiones o incluso seguros tipo unit linked. En el sector del asesoramiento automatizado o robo advisors operan compañías fiables, debidamente dadas de alta en la CNMV, con empresas que incumplen la normativa española, auténticos chiringuitos tecnofinancieros (ver señales de alarma explicadas por la CNMV). Así por ejemplo tenemos Indexa Capital, agencia de valores que analiza de forma automatizada el perfil del inversor, gestiona automáticamente las inversiones y los reajustes. Ofrece carteras de fondos indexados (ETFs) y planes de pensiones, con comisiones menores a la banca tradicional.

También podemos mencionar plataformas como Raisin, que permite contratar cuentas y depósitos de diferentes bancos y países (garantizados por los Fondos de Garantía de Depósito de cada uno de los países europeos en cuestión).

Nuevos servicios

Lo más genuinamente fintech sería ofrecer nuevos servicios financieros o de una nueva forma. Incluso crear nueva materia prima monetaria, como las monedas virtuales. Os dejo mi última intervención en RT hablando de la criptomoneda de Facebook: Libra.

Image by JAKO5D from Pixabay.