Ventajas y desafíos del sector fintech

Analicemos el Informe Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, referencia: E/CNMC/001/18 ESTUDIO SOBRE EL IMPACTO EN LA COMPETENCIA DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS EN EL SECTOR FINANCIERO (FINTECH), en relación a las peculiaridades del sector fintech y la educación financiera del consumidor.

Para la CNMV por Sector Fintech se entiende la aplicación disruptiva de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) para brindar servicios financieros. Con su aplicación no hay que renunciar a los objetivos de seguridad y protección del consumidor financiero.

La transformación digital de la industria financiera comenzó a fines de la década de 1960 con la instalación de los primeros cajeros automáticos (ATM); exactamente se instala el primer cajero automático, creado por Sheperd-Barron y comercializado por la firma británica De La Rue, en una sucursal del Banco Barclays el 27 de junio de 1967. Esta digitalización se ha acelerado en las últimas dos décadas, de tal forma que varias autoridades monetarias y financieras nacionales actualmente están revisando sus marcos regulatorios para acomodar los nuevos tipos de negocios y actividades que derivan de la misma. Incluso estamos en los albores de una nueva realidad en materia de política monetaria: la desaparición del dinero en efectivo, situación que están empezando a vivir en Suecia, con las ventajas y riesgos que ello conlleva (un buen resumen en El Confidencial).

Haciendo un examen retrospectivo de largo plazo en términos de competencia, la historia del sistema financiero es la de un desafío constante a los agentes del mercado instalados por parte de los nuevos entrantes. En efecto, dejando de lado el sector asegurador, una característica destacable de la evolución del sector financiero ha sido la pérdida progresiva de peso del sector bancario, que inicialmente monopolizó el crédito (canalización de fondos) y las actividades de pagos, a favor de nuevos agentes. La mayor erosión de esta posición predominante fue el proceso duradero de desintermediación que provocó la aparición de financiación directa a través de los mercados de valores. El advenimiento de Fintech puede implicar un nuevo hito en este proceso de diversificación de las actividades financieras: si bien aún estamos en una fase inicial, ya es posible financiarse sin bancos, mediante plataformas de crowdlending, por ejemplo.

Un aspecto particular de este proceso de innovación proviene de la “centralidad del cliente” (Bernardo Nicoletti, 2017), es decir, la personalización o individualización de los servicios financieros a raíz de la economía colaborativa. Como resultado, Fintech puede conducir a clientes con mejores servicios y, por lo tanto, a niveles más altos de bienestar.

OPORTUNIDADES DE LAS FINTECH

Entre las oportunidades que el sector fintech propician en el mercado podemos señalar las siguientes:

  1. Innovación que puede suponer ganancias de eficiencia significativas, especialmente buscando el estudio sobre el impacto en la competencia de las nuevas tecnologías en el sector financiero, personalización o individualización de los servicios financieros.
  2. Innovación de producto, ya que puede ampliar la frontera de producción mediante la generación de nuevos productos o servicios que antes no estaban disponibles debido a los problemas de información. Cuanto más directa sea la relación entre los clientes y los servicios financieros, menor serán las fricciones y necesidad de interacción con el personal de los bancos y fintechs, lo que permite la entrada de operadores tecnológicos, sea Google Bank, Amazon Bank, Facebook Bank o Apple Bank. De hecho, ya operan neobancos como N-26 o bancos provenientes de otros sectores como Orange Bank.
  3. Aparición de nuevos competidores, los cuales están disputando los mercados a las instituciones financieras tradicionales.
  4. Fomento de la inclusión financiera, permitiendo mayor acceso a la financiación a consumidores y empresas, especialmente las pymes.

DESAFÍOS DE LAS FINTECH

Desafíos y riesgos del sector fintech:

  1. Algunos de estos nuevos servicios se basan en plataformas digitales (crowdfunding) y redes, que pueden crecer hasta el punto de adquirir un poder de mercado significativo gracias a efectos de red indirectos, lo que obliga a un examen más minucioso por parte de las autoridades de competencia.
  2. En relación con la aplicación de la política de competencia, Fintech plantea aspectos relevantes para las autoridades de competencia sobre el acceso a la información (“facility”), el papel desempeñado por los algoritmos y Big Techs, así como la posibilidad de ampliar el poder de mercado (relaciones verticales).
  3. El efecto de una mayor competencia sobre la toma de riesgos y la estabilidad de los intermediarios financieros (especialmente en el sector bancario) sigue siendo una cuestión abierta a debate.
  4. Debido a la mejor explotación de la información, esto podría plantear varias cuestiones sobre la posibilidad de discriminación de precios y la extracción de excedentes del consumidor.
  5. Preocupaciones de ciberseguridad, ya que la expansión de Fintech podría hacer que un sector financiero altamente digitalizado sea más propenso a los ciberataques y al cibercrimen. De hecho Suecia, país pionero en la eliminación paulatina del efectivo, estudia el riesgo de la desaparición de las monedas físicas ante guerras o crisis serias, dado el peligro de basar la circulación del dinero en unos y ceros expuestos al ataque cibernético.

La información es un recurso clave. De hecho, las relaciones establecidas en el sector financiero dependen crucialmente de la confianza en la contraparte, ya que la mayoría de los productos financieros no son más que una promesa de pagos futuros (y por lo tanto inciertos), cuyo cumplimiento depende considerablemente de la buena fe de la parte obligada. Por lo tanto, las asimetrías de información que no permiten detectar comportamientos oportunistas plagan los servicios financieros y hacen que estos exhiban una naturaleza fiduciaria (en un sentido amplio, no legal). Esta naturaleza fiduciaria impulsa a los agentes a buscar continuamente nueva información para evaluar el valor correcto de los instrumentos financieros y sacar beneficio de ella. Por lo tanto, parece razonable concluir que el sector financiero es probablemente la industria más intensiva en información.