Derechos del consumidor fintech

La desconfianza del consumidor financiero hacia la banca tradicional tiene una explicación muy clara: de forma generalizada no se han respetado sus derechos como clientes, con el agravante de no contar con similar formación y herramientas que los bancos a la hora de negociar la contratación de productos financieros. Una asimetría informativa y de capacidad de negociación que justifica la especial protección al consumidor financiero minorista. La normativa exige a los bancos que cuiden los intereses de los clientes como si fueran propios. El Real Decreto Legislativo 4/2015, de 23 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Mercado de Valores, estipula en su artículo 208, apartado 1,  sobre las obligaciones de diligencia y transparencia:

1. Las entidades que presten servicios de inversión deberán comportarse con diligencia y transparencia en interés de sus clientes, cuidando de tales intereses como si fueran propios, y, en particular, observando las normas establecidas en este capítulo y en sus disposiciones reglamentarias de desarrollo.

Y en relación al deber de información establece su artículo 209 apartado 1 y 2:

1. Las entidades que presten servicios de inversión deberán mantener, en todo momento, adecuadamente informados a sus clientes.

2. Toda información dirigida a los clientes, incluida la de carácter publicitario, deberá ser imparcial, clara y no engañosa. Las comunicaciones publicitarias deberán ser identificables con claridad como tales.

Cumpliendo con la legalidad vigente, ni más ni menos, se habrían evitado la gran mayoría de escándalos sufridos antes, durante y tras la crisis financiera que ha asolado el panorama financiero español. El caso del Banco Popular es el último de los grandes desastres generados por la banca y que evidencia que casi nada ha cambiado en cuanto a la gestión  de los bancos y en relación a la ineficacia de los supervisores (Banco de España y CNMV) en materia de protección al consumidor bancario.

Si los bancos cumplieran con la Ley, la mayoría de escándalos financieros se habrían evitado

¿Y las fintech?

Que los bancos tradicionales no se han preocupado adecuadamente de los intereses de sus clientes ni han cuidado de su dinero como si fuera suyo, pocos profesionales independientes lo discuten. ¿Y qué pasa con las empresas de tecnofinanzas?

La tecnología aplicada a las finanzas y la incorporación de directivos y profesionales libres de los vicios de la cultura corporativa de la banca debe notarse en una nueva forma de trabajar, una alternativa menos costosa, más útil y fácil de manejar, pero también más legal y centrada en el usuario. No podemos adivinar cómo se relacionará un Google Bank o un Facebook Bank con sus clientes, pero sí podemos analizar los mensajes de las fintech actuales, que ofrecen servicios y productos de inversión y de crédito, para calibrar hasta que punto hacen las cosas de forma diferente a los bancos y entidades de crédito españolas.

La novedad y complejidad de los nuevos productos y servicios tecnofinancieros añaden un factor de peligro en la protección de los derechos del consumidor financiero.

De momento hay muchas luces y algunas importantes sombras en la forma en que las fintech se comunican y prestan servicio a los consumidores. Si a un cliente medio le cuesta identificar la existencia de una cláusula suelo en una escritura de préstamo hipotecario o usar adecuadamente una tarjeta de crédito evitando la trampa del sobreendeudamiento, imaginemos la dificultad de aprehender los nuevos conceptos tecnofinancieros, sea interpretar el clausulado de un contrato de crowdfunding inmobiliario o apreciar la existencia de unos intereses usurarios en un préstamo privado fintech (lending).

Lending

El mayor peligro para el usuario financiero, desde mi actual experiencia, proviene de los prestamistas privados que usan plataformas online para captar y gestionar pequeños préstamos personales a tipos desorbitadamente altos. Tipos que un Juez acabará señalando como usurarios, con toda probabilidad.

Los  minicrédito son el producto financiero que menos me gusta, no por su naturaleza, que vendría a ser un “descubierto en cuenta” puntual, sino por el peligro de acabar en sobreendeudamiento y en exclusión financiera, si se impagan. Así por ejemplo el famoso Vivus en su página principal, en letra pequeña, dice:

La TAE para el primer préstamo es del 0%. Para los préstamos siguientes la TAE varía en función de importe y plazo y aparece indicada en los términos y condiciones de la solicitud. A modo de ejemplo, para un crédito rápido de 100€ a 30 días, los intereses serían de 28€, lo que equivale a una TAE del 1915.5%

¿Qué valor añadido aporta un prestamista privado “fintech” que ofrece un primer crédito rápido al 0% TAE (pero con “penalización por impago del crédito rápido será de 1,00% diario sobre el importe impagado, con el límite máximo del 200% sobre el principal y sin perjuicio de las demás consecuencias que pudieran derivarse de su incumplimiento, entre otras, la inclusión de sus datos en ficheros de solvencia patrimonial y de crédito” y los siguientes a casi un 2000% TAE? Yo no lo veo.

Hay otras empresas de lending que ofrecen préstamos personales fintech diferentes a los minicréditos, con importes y plazos de devolución mayores. Así por ejemplo Monedo Now en estos momentos ofrece hasta 5.000€ a pagar en un plazo máximo de 3 años. Sin embargo, los tipos que ofrece, del 60 al 113% TAE, lo alejan de ser una buena alternativa fintech a los préstamos personales tradicionales. Incluso las tarjetas de crédito tienen tipos menores, aunque ronden el 20% TAE). Un consumidor informado en rara ocasión llegará a la conclusión de que estos préstamos le suponen una solución y no un problema añadido.

Un crédito fintech privado no debería ser mucho más caro que un préstamo bancario.

Comparadores

Enfintech es un comparador de fintech, entre las que figuran los comparadores de bancos como HelpMyCash, iAhorro.com o CrediMarket (antes Bankimia). Por tanto, también es un comparador de comparadores de bancos. Y, como no, Enfintech es una nueva fintech, pionera en España en su labor de clasificar, analizar y comparar empresas tecnofinancieras. De su éxito en aportar información, análisis y herramientas tecnofinancieras de valor añadido al usuario a la hora de contratar los productos y servicios financieros nos beneficiaremos todos. Un comparador tecnofinanciero independiente de las empresas que compara, transparente en cuanto al modelo de negocio que lo mantiene y con una barrera sólida entre su departamento comercial y su departamento editorial y de análisis, con un equipo de profesionales expertos en la materia que comparan, es un portal con futuro; al menos desde mi punto de vista y tras mi experiencia pasando por dos de los principales comparadores de bancos de España. Y un comparador fintech con futuro es un agente de protección de los derechos del consumidor financiero: reduce la asimetría informativa presente en el proceso de venta y contratación. Mientras Enfintech critique las fintech que no hacen bien su trabajo o no ofrecen el valor añadido que el usuario se merece, tendremos un potente aliado a nuestro lado. De momento, aquí está un servidor para que esta labor se lleve a cabo, con objetividad pero sin concesiones.

En cuanto a los comparadores de bancos tradicionales, son una excelente herramienta si se mantienen independientes de la banca. Cuando empresas cercanas a las entidades financieras o los propios bancos compran comparadores de bancos, solo un departamento editorial independiente y con poder puede evitar que los resultados del comparador acaben corrompidos. Gran peligro de este tipo de fintech: que las herramientas de comparación que aportan no reflejen las mejores opciones de contratación, sino la que más dinero hace ganar al portal.

Si por ejemplo probamos el comparador de hipotecas de CrediMarket accesible desde la home, por ejemplo, introduciendo datos de un cliente muy solvente, nos pide teléfono y correo electrónico para darnos los resultados, lo que ya supone una importante pega para el usuario: ¿en base a qué debo ofrecer estos datos que usarán comercialmente? En cuanto a los resultados de las mejores hipotecas, resulta que me ofrecen una serie de opciones (Kutxabank, BBVA y Bankinter), que no son las mejores. La hipoteca de ING es mejor y no aparece. ¿Por qué? Razones comerciales, probablemente. Deberíamos seguir analizando resultados para concluir la razón de que algunas hipotecas no aparezcan, si quisiéramos criticar con fundamento al portal. Esta prueba ha sido simplemente una forma de identificar posibles puntos de mejora del sector.

Un comparador de bancos debe ofrecer resultados objetivos, no comerciales.

Si hacemos la prueba con los demás comparadores de bancos y los resultados no son lo certeros y objetivos que sería exigible, acabamos de identificar un grave peligro para el consumidor: usar comparadores de bancos “trucados” o, cuanto menos, con resultados defectuosos. Un peligro para los intereses del cliente, que pensando está siendo ayudado, puede estar siendo guiado por una mano oculta.

Crowdfunding

Los préstamos colectivos, préstamos crowdfunding o crowdlending pueden ser una buena alternativa o complemento al crédito bancario. Los tipos que ofrecen este tipo de préstamos fintech sí que son competitivos. Así por ejemplo Excelend pone en contacto a pequeños prestamistas con un prestatario que necesita dinero, con tipos de interés que según la plataforma y el rating que haya otorgado al solicitante, puede ser de un excelente 4,39% TAE. Hasta 15.000€ a devolver en 5 años es una buena alternativa crediticia. Para proteger al cliente hay que ser muy transparente, ya que los contratos de este tipo no son de general conocimiento para el usuario medio. Por otro lado, este tipo de financiación tiene un potencial peligro: al no figurar los créditos en la CIRBE, se propicia que prestatarios inconscientes o mal asesorados por la urgencia acaben sobreendeudados sin que los demás prestamistas tengan conocimiento de ello hasta que sea demasiado tarde.

Otras modalidades de crowdfunding, como el crowdfunding de capital, suponen una nueva forma de invertir el dinero, pero un riesgo muy importante: el cliente pasa a ser un socio muy minoritario de una empresa, pudiendo perder todo su dinero en la búsqueda de rentabilidad.

La complejidad del crowdfunding hace que la cultura financiera sea aún más importante.

Robo advisors

Un asesoramiento automatizado (caso de la EAFI de Feelcapital) o una gestión de cartera automatizada vía fondos cotizados, fondos de inversión o mediante la fórmula de un Unit Linked (para poder comprar y vender ETFs sin tributar por cada operación como explica Luis García Langa) tiene la ventaja de menores costes en comisiones para el cliente. Los robo advisors han llegado a España para quedarse. Si el algoritmo de inversión es inteligente y se adapta de forma dinámica al perfil del inversor, se aporta mucho valor añadido.

Sin embargo, este tipo de inversiones automatizadas suponen peligros adicionales para los consumidores financieros. Entre los muchos que podría citar, ¿cómo y a quién reclama un inversor al que un robo-gestor le ha hecho comprara bonos estructurados de un banco fallido, participaciones preferentes o acciones de una OPV emitida con un folleto falso?

El peligro de los robo advisors es que su gestión de carteras sea equivocada.

Queda mucho trabajo del legislador para que verdaderamente se sienten las bases de un sector tecnofinanciero cálido para los derechos del consumidor. Desde Enfintech se aportarán herramientas y análisis crítico, independientes y transparentes para mejorar la educación financiera del cliente. Esperemos que sea un esfuerzo seguido por todos los agentes de este nuevo sector financiero, que tantas novedades positivas aporta al consumidor, pero que en absoluto está libre de riesgos potenciales para sus derechos e intereses.